Primera vez que a nivel mundial se manifiesta la preocupación por la problemática ambiental global en la Conferencia Mundial y con el informe del Club de Roma "Los límites del crecimiento". Fruto de la Conferencia de Estocolmo surge la Declaración de Estocolmo.
La Declaración de Estocolmo(1972), aprobada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano, que, por vez primera, introdujo en la agenda política internacional la dimensión ambiental como condicionadora y limitadora del modelo tradicional de crecimiento económico y del uso de los recursos naturales.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano se celebró en Estocolmo, en junio de 1972, bajo la presidencia del ministro de Agricultura sueco, Ingemund Bengtsson, y con la participación de 1.200 delegados que representaban a 110 países. La secretaría general de la Conferencia estuvo a cargo del antiguo director general de la Agencia Canadiense para el desarrollo Internacional, Maurice Strong, uno de los principales promotores del encuentro. Los debates de la Conferencia de Estocolmo fueron precedidos por la publicación de un informe oficioso elaborado por más de un centenar de científicos de todo el mundo, y de cuya redacción final se responsabilizaron René Dubos y Barbara Ward. Denominado Una sola Tierra: El cuidado y conservación de un pequeño planeta, se publicó en diez lenguas y fue puesto a disposición de todos los delegados, por iniciativa de la secretaría general de la Conferencia.
Las deliberaciones de la Conferencia se desarrollaron en tres comités:
1) sobre las necesidades sociales y culturales de planificar la protección ambiental;
2) sobre los recursos naturales;
3) sobre los medios a emplear internacionalmente para luchar contra la contaminación. La Conferencia aprobó una declaración final de 26 principios y 103 recomendaciones, con una proclamación inicial de lo que podría llamarse una visión ecológica del mundo, sintetizada en siete grandes principios.
Aceptación en la conferencia de una visión ecológica del mundo...
El mayor logro de la Conferencia fue que todos los participantes aceptaran una visión ecológica del mundo, en la que se reconocía, entre otras cosas, que "... el hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea..., con una acción sobre el mismo que se ha acrecentado gracias a la rápida aceleración de la ciencia y de la tecnología..., hasta el punto que los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para su bienestar". Fijándose de manera más concreta en las consecuencias sobre amplias zonas del mundo de las actividades de los países industrializados, se constata que "...vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja". A pesar de los criterios opuestos en materia de control de la población, todos los participantes a la Conferencia suscribieron que "...el crecimiento natural de la población plantea continuadamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas". El reconocimiento del carácter mundial de la problemática ecológica supuso que, además de las acciones a nivel individual y nacional, se insistiera asimismo en la necesidad "...de una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas por las organizaciones internacionales, en interés de todos".
Recomendaciones ecológicas acordadas en la conferencia...
Entre las recomendaciones acordadas, de carácter estrictamente ecológico, cabe destacar las siguientes: preservación de muestras representativas de los ecosistemas naturales en los denominados "bancos genéticos"; protección de especies en peligro, especialmente los grandes cetáceos oceánicos; mantenimiento y mejora de la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables; planificación de los asentamientos humanos, aplicando principios urbanísticos que respeten el entorno; evitar la contaminación a todos los niveles, estableciendo las listas de los contaminantes más peligrosos, así como la de aquellos cuya influencia puede ser más irreversible a largo plazo; creación de un Programa mundial sobre el Medio Ambiente, patrocinado por las Naciones Unidas y destinado a asegurar, al nivel internacional, la protección del entorno.
Constatación de las diferencias de criterios en la declaración final...
En otros capítulos, las recomendaciones de la Conferencia tradujeron fielmente la disparidad de criterios existente entre los delegados. Así, por ejemplo, la Declaración final incluyó gran número de reivindicaciones de los países económicamente subdesarrollados acerca de la segregación racial, la opresión colonial, la necesaria estabilidad de los precios de las materias primas, el derecho soberano a la explotación de los recursos naturales, la importancia del desarrollo acelerado y las necesarias transferencias financieras y de tecnología para solucionar los problemas ambientales nacidos del propio subdesarrollo.
Las diferencias en el seno de la Conferencia, enfocaron el interés hacia las reuniones alternativas que se celebraron en el mismo entorno...
Las inevitables contradicciones existentes en el seno de la Conferencia de Estocolmo enfocaron y dieron mayor interés a las distintas reuniones ecologistas que se celebraron en Suecia aprovechando la convocatoria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano y que intentaron ofrecer auténticas alternativas al callejón sin salida en donde se debatían los representantes del ecologismo oficial. Durante los mismos días de la Conferencia, y en la propia ciudad de Estocolmo, el biólogo estadounidense Barry Commoner convocó un foro sobre el entorno, durante el cual se expusieron sugestivas alternativas a la sociedad industrial, preconizando una civilización ecológica respetuosa de los ritmos de la naturaleza y utilizando tecnologías suaves. Otra conferencia alternativa fue la de la Asociación Dai-Dong, celebrada a pocos kilómetros de Estocolmo, y en la que se buscó la definición filosófica del ecologismo, así como su traducción concreta en géneros de vida.
La "Declaración de Estocolmo " permanece como referencia obligada en el estudio de la problemática de la ecología humana...
A pesar de todas sus limitaciones, la Declaración de Estocolmo, como fue conocido periodísticamente el texto elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, constituye un importante documento de referencia obligada por todos aquellos que se interesan acerca de la problemática de la ecología humana. Partiendo de un criterio puramente ecológico, es posible que los textos preparatorios tuvieran mayor rigor científico y que la Declaración final incluyera cierto número de contrasentidos, al preconizar simultáneamente medidas de reducción de la contaminación ambiental y el desarrollo acelerado del proceso industrial en los países del Tercer Mundo, a pesar de ser la civilización industrial, precisamente, el gran causante de la contaminación y del agotamiento de los recursos naturales. La constatación de estos contrasentidos no invalida, sin embargo, la tesis defendida por los representantes de los países económicamente más pobres, de que la peor de las contaminaciones es la pobreza y que la protección ambiental exige hacer partícipes a todos los miembros de la familia humana del que se empezaba a denominar "principio de la calidad de vida".
"Nuestro Futuro Común", documento publicado en 1982 y más conocido como "Informe Brundtland", elaborado por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, creada por las Naciones Unidas y presidida por Gro Brundtland, la primer ministro de Noruega. El informe Brundtland consolida una visión crítica del modelo de desarrollo adoptado por los países industrializados e imitado por las naciones en desarrollo, destacando la incompatibilidad entre los modelos de producción y consumo vigentes en los primeros y el uso racional de los recursos naturales y la capacidad de soporte de los ecosistemas. Conceptúa como sostenible el modelo de desarrollo que "atiende a las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones atiendan a sus propias necesidades". A partir de su publicación El informe Brundtland se ha convertido en referencia mundial para la elaboración de estrategias y políticas de desarrollo ecocompatibles.
A invitación de Brasil, la ciudad de Río de Janeiro fue la sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUCED) también conocida como "Cumbre de la tierra", realizada del 3 al 14 de junio de 1992. La reunión se dio a conocer como Río-92, y en ella estuvieron presentes delegaciones nacionales de 175 países. Fue, además, la primera reunión internacional de magnitud realizada después del final de la Guerra Fría.
En la Cumbre de la Tierra se consensuó la definición de desarrollo sostenible que años atrás (1988) se había presentado en el Informe Brundlandt:
"Es el desarrollo que satisface las necesidades actuales
de las personas sin comprometer la capacidad
de las futuras generaciones para satisfacer las suyas."
cita del Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brundtland): Nuestro Futuro Común
(Oxford: Oxford University Press, 1987).

En la Conferencia de Río, a diferencia de lo que ocurrió en Estocolmo, la cooperación prevaleció sobre el conflicto. En este sentido, al abrir nuevos caminos para el diálogo multilateral, poniendo los intereses globales como su principal preocupación, el significado de la Cumbre de Río fue mucho más allá de los compromisos concretos asumidos, ya que puso de manifiesto las posibilidades de comprensión en un mundo libre de antagonismo ideológico.
Los compromisos específicos adoptados por la Conferencia Río-92 incluyen dos convenciones: una sobre Cambios Climáticos y otra sobre la Biodiversidad, y también una Declaración sobre Florestas. La Conferencia aprobó, igualmente, documentos de objetivos más amplios y de naturaleza más política: la Declaración de Río y la Agenda 21. Ambos endosan el concepto fundamental de desarrollo sostenible, que combina las aspiraciones compartidas por todos los países al progreso económico y material con la necesidad de una conciencia ecológica. Además de eso, por introducir un objetivo global de paz y de desarrollo social duraderos, la Río-92 constituyó una respuesta tardía a las gestiones de los países del Sur hechas desde la reunión de Estocolmo.
Las relaciones entre los países ricos y pobres han venido siendo conducidas, desde la Conferencia de Río, por un nuevo conjunto de principios innovadores, como los de "responsabilidades comunes, pero diferenciadas entre los países", de "el que contamina paga" y de "patrones sostenibles de producción y consumo". Además de eso, con la adopción de la Agenda 21, la Conferencia estableció, de cara al futuro, objetivos concretos de sostenibilidad en distintas áreas, explicando la necesidad de la búsqueda de recursos financieros nuevos y adicionales para la complementación a nivel global del desarrollo sostenible. La Conferencia de Río fue también audaz al permitir una gran participación de organizaciones no gubernamentales (ONG), que pasaron a desempeñar un papel fiscalizador y a presionar a los gobiernos para que cumplan la Agenda 21.
El término "desarrollo sostenible" se pone de moda en una época en la que la crisis ecológica, social y económica, se manifiesta cada vez de manera más exacerbada a todos los niveles, desde el global planetario hasta el regional o local. El desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente. Requiere la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de cambiar estructuras institucionales e influenciar conductas individuales. Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.
El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.
Se trata, en definitiva, de un replanteamiento del actual modelo de desarrollo, tradicionalmente basado en parámetros cuantitativos de crecimiento económico puro y duro, que no ha tenido en cuenta los efectos negativos (externalidades negativas) que nuestras actividades socioeconómicas tienen sobre el entorno natural, las sociedades contemporáneas, que se encuentran en cualquier parte del planeta, y las sociedades del futuro, las cuáles tienen el derecho a recibir un medio ambiente en condiciones tales que puedan ejercer sus propias opciones de vida. Se trata de integrar las esferas de lo ambiental, lo económico y lo social, tradicionalmente separadas e incluso entendidas como incompatibles.
Las ciudades son hoy el principal lugar de producción, consumo y creatividad, pero también son la fuente de la mayor parte de los daños ambientales y donde éstos se manifiestan con mayor virulencia. Estos problemas se deben a características propias de lo urbano y por tanto muchas soluciones deben partir específicamente de la ciudad. La actividad en las ciudades repercute gravemente: Consumo de recursos físicos y su consecuente producción de residuos. |
En la Declaración de Río el desarrollo sostenible se percibe en una base tridimensional. Se trata de un nuevo modelo de desarrollo que incluye una dimensión económica, una social y una ambiental. Estos pilares constituyen la base ineludible del modelo de desarrollo futuro que debemos impulsar.
El Desarrollo sostenible plantea 5 ideas principales:
El desarrollo tiene una dimensión económica, social y ambiental y solo será sostenible si se logra el equilibrio entre los distintos factores que influyen en la calidad de vida.
Avanzar hacia pautas más sostenibles exige atender al carácter de la sostenibilidad como proceso.
El avance hacia la sostenibilidad es un cambio positivo. Las estrategias significan un cambio positivo para las oportunidades de empleo y de bienestar de la ciudadanía.
El desarrollo sostenible representa una clara oportunidad estratégica a largo plazo asumiendo que puede entrañar algunos costes de ajuste a corto plazo.
El compromiso institucional y el consenso social son piezas clave en el proceso de avance hacia la sostenibilidad.
En esta cumbre 175 estados aprueban impulsar políticas de desarrollo de planes de acción local a favor de la sostenibilidad adoptando así la "Agenda 21" (o Programa 21) como plan de acción global hacia el Desarrollo Sostenible. El Capítulo 28 de la Agenda 21, titulado "Iniciativas de las Autoridades Locales en apoyo a la Agenda 21" declara:
[...] Las autoridades locales... en su carácter de autoridad más cercana al pueblo, desempeñan una función importantísima en la educación y movilización del público en pro del desarrollo sostenible
[...] Para 1996, la mayoría de autoridades locales de cada país deberían haber llevado a cabo un proceso de consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un consenso sobre una "Agenda Local 21" para su comunidad.
En este contexto, el Programa 21, o Agenda 21 , reconoce el papel fundamental que los sistemas urbanos deben cumplir en el desarrollo de este tipo de políticas, ya que la ciudad es un núcleo muy cercano a los conflictos ambientales, económicos y sociales, pero es también fuente de creatividad y de impulso a la búsqueda de soluciones; es la unidad más pequeña en la que los problemas pueden ser resueltos de manera integrada. La actividad urbana, las acciones más cotidianas, individuales o colectivas, de los ciudadanos (como ir al supermercado o coger el coche), tienen impactos tangibles; desde la disminución de la calidad urbana, en lo local, hasta la extensión de una enorme huella ecológica a nivel global (agotamiento de recursos naturales, desaparición de ecosistemas, contaminación, pobreza, hambre, etc.). Por otra parte, la ciudad tiene organizaciones de desarrollo de políticas, cercanas a la comunidad, que es, en primera instancia, quien debe comprender las consecuencias de las diferentes opciones de desarrollo por las que cada día opta y que es, igualmente, la que tiene la capacidad de "pensar globalmente y actuar localmente". Sin la participación ciudadana el desarrollo de políticas de sostenibilidad no será jamás eficaz, pues éstas requieren de una máxima implicación individual y colectiva.
A partir de este acuerdo se desarrollan políticas y programas que llevan a miles de autoridades locales en todo el mundo a implicarse en procesos de Agenda Local 21. Cabe destacar el liderazgo europeo y en especial la Campaña Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles que agrupa a más de 1200 autoridades locales que trabajan por el desarrollo sostenible de sus municipios.
Los documentos aprobados fruto de la Conferencia de Río de Janeiro son los siguientes:
Declaración de Río para el Medio Ambiente y el Desarrollo,
Convenio sobre la Diversidad Biológica,
Convenio sobre el Cambio Climático.
Casi coetáneamente a la Conferencia de Río se estuvo redactando el "V Programa Comunitario de política y actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible" que fue aprobado por la Comisión Europea el 18 de marzo de 1992 y ratificado por el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros a finales de 1992.
Por este paralelismo temporal de ambos eventos, aunque desde la perspectiva de la Unión Europea, en el Programa Comunitario, se plantean ideas y formas de actuación muy similares para solucionar los problemas ambientales y llegar en un futuro hacia un desarrollo sostenible.
La principal novedad de este V Programa Europeo respecto a los anteriores es el reconocimiento de que los objetivos medioambientales afectan directamente al modelo de desarrollo social y económico que había planteado hasta entonces la Unión y, como consecuencia, la proposición de un nuevo modelo orientado hacia un desarrollo sostenible.
En este nuevo modelo se plantea la integración del medio ambiente en la configuración y aplicación de las políticas y estrategias sectoriales que mueven la U.E, afectando a entornos tan importantes como la industria, la energía, el transporte, las actividades agrarias y el turismo.
El objetivo del quinto programa de actuación en materia de medio ambiente es transformar el modelo de crecimiento de la Comunidad, a fin de fomentar el desarrollo sostenible.
La Unión Europea definía su "V Programa de Actuación Medioambiental (1992-2000)", como "un giro de 180 grados" sobre los programas anteriores. Ello, porque "no podemos esperar […] y no podemos equivocarnos". Sin embargo, en la revisión del Programa se reconoce que, a pesar de haberse realizado progresos en diversos ámbitos, queda mucho por hacer si se quiere avanzar por el camino que conduce al desarrollo sostenible. El sistema económico actual se comporta como si los recursos y la capacidad de asimilación de los residuos fueran ilimitados.
El quinto programa propugna la adopción de un nuevo enfoque en materia de política ambiental comunitaria, basado en los siguientes principios:
1. | adopción de un enfoque global y constructivo, dirigido a los distintos agentes y actividades relacionados con los recursos naturales o los que afectan al medio ambiente, |
2. | voluntad de invertir las tendencias y prácticas que perjudican al medio ambiente de las generaciones actuales y futuras, |
3. | favorecer los cambios de comportamiento social, mediante un compromiso entre todos los interesados (autoridades públicas, ciudadanos, consumidores, empresas, etc.), |
4. | establecimiento de un reparto de responsabilidades, |
5. | utilización de nuevos instrumentos medioambientales. |
En cumplimiento del principio de subsidiaridad, la Comunidad ha limitado su actuación a los siguientes ámbitos prioritarios:
1. | gestión duradera de los recursos naturales: suelos, aguas, zonas naturales y costeras |
2. | lucha integrada contra la contaminación y actuación preventiva en materia de residuos |
3. | reducción del consumo de energía procedente de fuentes no renovables |
4. | mejora de la gestión de la movilidad, mediante el desarrollo de modos de transporte eficaces y limpios |
5. | elaboración de un conjunto coherente de medidas para mejorar la calidad del medio urbano |
6. | mejora de la salud y la seguridad, principalmente en lo relativo a la gestión de los riesgos industriales, la seguridad nuclear y la radioprotección. |
El programa destaca la importancia de centrar la actuación comunitaria en determinados ámbitos:
La política comunitaria en materia de medio ambiente ha estado centrada durante mucho tiempo en la solución de problemas existentes dentro de la Comunidad. Sin embargo, los Estados miembros han cobrado rápidamente conciencia del carácter global de la problemática de la contaminación y de la necesidad de realizar una actuación concertada en el ámbito regional e internacional. En el apartado 1 de su artículo 130 R, el Tratado de la Unión Europea establece como objetivo el fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del medio ambiente.
Cuatro son los problemas medioambientales que deben ser objeto de una actuación de ámbito internacional:
1. | el cambio climático, |
2. | la disminución de la capa de ozono, |
3. | la reducción de la diversidad biológica |
4. | y la deforestación. |
La cooperación puede ser tanto multilateral, a través de las distintas instituciones internacionales (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, Consejo de Europa), como bilateral, en el marco de la ayuda a los países en vías de desarrollo y de la lucha contra la contaminación transfronteriza.
El quinto programa previó la adopción de un conjunto más extenso y diversificado de medios de actuación:
1. | Legislación: fijación de niveles mínimos de protección, ejecución de acuerdos internacionales y establecimiento de normativas desde una perspectiva de mercado interior. |
2. | Instrumentos económicos: incentivos para que productores y consumidores protejan el medio ambiente y hagan uso de los recursos naturales de una manera responsable (medidas económicas, fiscales, responsabilidad civil); objetivo de ajuste de los precios para que los productos y servicios respetuosos del medio ambiente no resulten penalizados en términos de costes. |
3. | Instrumentos horizontales de apoyo: mejora de la información y las estadísticas ambientales (necesidad de nomenclaturas, normas, criterios y métodos comparables), promoción de la investigación científica y del desarrollo tecnológico, mejora de la ordenación territorial, de la información al público (desarrollo de bases de datos) y de la formación profesional. |
4. | Mecanismos de ayuda financiera: programa LIFE, Fondos Estructurales, Fondo de Cohesión, préstamos del BEI. |
La Carta de Aalborg fue aprobada por los participantes en la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, celebrada en Aalborg (Dinamarca) entre los días 24 y 27 de mayo de 1994, bajo el patrocinio conjunto de la Comisión Europea y la Ciudad de Aalborg, y organizada por el Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI).
Partiendo de los principios establecidos en el Programa 21, la Carta de Aalborg pretende integrar los principios de Sostenibilidad y Justicia Social en todas las políticas (económica, social, agrícola, sanitaria...) y a todos los niveles, destacándose el ámbito local mediante procesos de gestión que establecen los propios municipios europeos. Los firmantes de la Carta se comprometen a participar en un Plan de Acción a largo plazo hacia la Sostenibilidad (Agenda 21).
La Carta contiene tres partes: la primera es una Declaración de Consenso, la segunda es sobre la Campaña de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad y la tercera trata sobre la Participacion en las iniciativas locales del Programa 21(Planes de Accion Local en favor de la Sostenibilidad)
La Declaración de Consenso de la Carta de Aalborg contempla:
El papel de las ciudades europeas, donde se señala que las ciudades tienen un papel determinante en el proceso de cambio de los modos de vida, del consumo y de las pautas de distribución del espacio.
Noción y principios de sostenibilidad, que resalta la estrecha conexión de la justicia social con la sostenibilidad económica y la equidad, y de éstas con la sostenibilidad ambiental.
Estrategias locales hacia la sostenibilidad, donde se reconoce la necesidad de hallar unas vías propias hacia la sostenibilidad, en base a las peculiaridades de cada ciudad, mediante la integración del principio de sostenibilidad en todas las políticas.
La sostenibilidad como proceso creativo local en busca del equilibrio, que incide en extender tal equilibrio a todos los ámbitos de toma de decisiones a escala local.
Justicia social para la sostenibilidad urbana, con la intención de integrar las necesidades sociales básicas de la población, y los programas de sanidad, empleo y vivienda, en la protección del medio ambiente.
Una ocupación de suelo sostenible, mediante eficaces políticas de ordenación del territorio que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todos los planes.
Una movilidad urbana sostenible, mejorando la accesibilidad y manteniendo el bienestar y los modos de vida urbanos, y reduciendo el transporte.
Responsabilidad del cambio climático mundial, mediante el empleo de fuentes de energía renovables.
Prevención de la intoxicación de los ecosistemas, frenando y previniendo la contaminación de las fuentes de sustancias tóxicas y peligrosas.
La autogestión a nivel local como condición necesaria, a través de poder y financiación.
El protagonismo de los ciudadanos y la participación de la comunidad, en la concepción de los planes locales de apoyo al Programa 21.
Instrumentos de la gestión urbana orientada hacia la sostenibilidad, creando nuevos sistemas de contabilidad ambiental y basando las decisiones y controles ambientales en indicadores de sostenibilidad de los sistemas urbanos.
Participación en las Iniciativas Locales del Programa 21: Planes de Acción Local en favor de la Sostenibilidad.
Se estableció que con la firma de la Carta de Aalborg y la participación en la campaña, las ciudades y villas se comprometían a tratar de llegar a un consenso en el seno de sus comunidades sobre un Programa 21 de alcance local antes de finales de 1996, (dando de este modo respuesta al mandato establecido en el capítulo 28 del Programa 21 aprobado en la cumbre de Río de junio de 1992), y contribuyendo también a aplicar el Quinto Programa de Acción de la Unión Europea en materia de Medio Ambiente, "Hacia un Desarrollo Sostenible" entonces vigente.
Además, las iniciativas locales de apoyo al Programa 21 se deben llevar a cabo sobre la base de la primera parte de la Carta, y las etapas del Plan de Acción son las siguientes:
Reconocer los métodos de planificación y los mecanismos financieros existentes, así como otros planes y programas.
Localizar sistemáticamente los problemas y sus causas mediante consultas públicas.
Clasificar las tareas por orden de prioridad, para tratar los problemas detectados.
Crear un modelo de comunidad sostenible mediante un proceso participativo que incluya a todos los sectores de la comunidad.
Considerar y evaluar las opciones estratégicas alternativas.
Establecer un plan de acción local a largo plazo en favor de un desarrollo sostenible que incluya objetivos mensurables.
Programar la aplicación del Plan, incluida la preparación de un calendario y una declaración del reparto de responsabilidades entre los participantes.
Establecer sistemas y procedimientos para supervisar y notificar la aplicación del Plan.
La Carta de Aalborg ha sido firmada por muchos municipios y otros entes locales de toda Europa.
Para más información clika aquí:
En su evaluación del V Programa (1998), el Consejo de la U. E. señala que la política ambiental llevada a cabo ha logrado alcanzar algunos avances concretos, como ríos más limpios y una mejora de la calidad del aire. Pero, también subraya que los progresos han sido insuficientes en relación con una serie de problemas significativos, siendo causa de honda preocupación las tendencias previstas en lo que se refiere, entre otras cosas, a las fuentes difusas de contaminación (muchas pequeñas emisiones, en especial, en las aguas subterráneas, el suelo y las zonas costeras), el aumento de la producción de residuos y los problemas concomitantes de su eliminación, el continuo crecimiento del consumo de recursos naturales, la dispersión de sustancias peligrosas y los riesgos para la salud humana que conlleva, la degradación de los suelos, el calentamiento del planeta y la pérdida de biodiversidad.
Además, el Consejo muestra su preocupación por la probabilidad de que muchos de estos problemas medioambientales persistan o se agraven durante la próxima década, debido en gran parte a las preocupantes tendencias de las pautas de consumo y de producción, a menos que se adopten nuevas medidas para anular los efectos negativos de esas tendencias. Por ello, considera urgente la necesidad de integrar los requisitos de protección del medio ambiente en otras políticas (señalando específicamente a la agricultura, transporte, energía, mercado interior, desarrollo, industria y pesca). También observa la necesidad de mejorar la aplicación y consolidación de la legislación comunitaria relativa al medio ambiente y expresa su preocupación por los insuficientes progresos comunitarios en la ampliación de la gama de instrumentos, especialmente en el terreno económico y en lo que respecta, por ejemplo, a la ausencia de una pronta decisión sobre un marco adecuado para los impuestos sobre la energía.
La Estrategia Europea recoge los siguientes objetivos y metas a largo plazo:
Necesidad de actuar en una amplia gama de políticas.
Todas las políticas comunitarias deberán contribuir, en la medida de lo posible, a los objetivos estratégicos de la Unión Europea en materia de desarrollo sostenible.
Limitar el cambio climático e incrementar el uso de energías limpias.
Reducir las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero en una media del 1% anual de los niveles de 1990, hasta el año 2020.
Responder a las amenazas a la salud pública.
Gestión más responsable de los recursos naturales.
Mejorar el sistema de transporte y la ordenación territorial.
Para más información clikar en los siguientes dos enlaces: 1 y 2
En la Cumbre de Johannesburgo 2002, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002, - Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible – se reunieron miles de participantes, entre los que se incluyen jefes de Estado y de Gobierno, los delegados nacionales y los dirigentes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas y otros grupos principales con el objetivo de centrar la atención del mundo y la acción directa en la resolución de complicados retos, tales como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación de nuestros recursos naturales en un mundo en el que la población crece cada vez más, aumentando así la demanda de alimentos, agua, vivienda, saneamiento, energía, servicios sanitarios y seguridad económica.
En la Declaración Política, los representantes de los pueblos del mundo reafirmaron su compromiso a favor del desarrollo sostenible, asumiendo la responsabilidad de fortalecer, en todos los planos, sus tres pilares interdependientes. Se reconoció que el Desarrollo Sostenible exige un enfoque a largo plazo, y se adquirió el compromiso de "verificar regularmente los avances hacia nuestros objetivos y metas de desarrollo sostenible".
El Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre, complementaría los avances conseguidos desde la Conferencia de Río, y aceleraría el cumplimiento de importantes metas acordadas internacionalmente. Una cuestión destacable fue la necesidad de promover y seguir desarrollando metodologías normativas, estratégicas y de proyectos para la adopción de decisiones sobre el desarrollo sostenible en los planos local y nacional. Desde un punto de vista institucional, se instó a que los Estados comenzaran a aplicar Estrategias Nacionales de Desarrollo Sostenible para el año 2005; y también a que los Estados mejoraran el papel y la capacidad de las autoridades locales tanto en la ejecución del Programa 21 como en el fortalecimiento de los programas de aplicación local de ese Programa.
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La Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad o Carta de Aalborg fue aprobada por los participantes en la Conferencia europea sobre ciudades sostenibles celebrada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de mayo de 1994. En ella los municipios firmantes reconocen el papel protagonista y la responsabilidad que las entidades locales tienen en el objetivo de avanzar hacia un desarrollo sostenible.
La IV Conferencia de Ciudades y Pueblos Sostenibles, se celebró en Aalborg, Dinamarca, entre el 9 y el 11 de junio de 2004, diez años después de la ratificación en la misma ciudad de la Carta de Ciudades y Pueblos Sostenibles, la Carta de Aalborg. En esta ocasión más de 1000 cargos electobs, expertos técnicos, ONGs, y representantes locales de más de 45 países se dieron cita en la Conferencia Aalorg+10, en la que nacieron los Compromisos de Aalborg.