
DEFINICIÓN
La Agenda Local 21 es un documento que desarrolla un Plan Estratégico Municipal basado en la integración, con criterios sostenibles, de las políticas ambientales, económicas y sociales del municipio, y que surge de la participación y toma de decisiones consensuadas entre los representantes políticos, personal técnico municipal, agentes implicados y ciudadanos del municipio.
ORIGEN
Este instrumento de gestión, de carácter no vinculante, surge del “Programa Global para el Desarrollo Sostenible en el siglo XXI", enmarcado dentro de la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible", celebrada en Río de Janeiro en Junio de 1992.
Dicho Programa, también denominado Programa 21, sienta las bases para desarrollar una política ambiental global y mundial de forma estructurada, programada y cuyo desarrollo sea iniciado y promovido por las entidades locales o regionales.
En el capítulo 28 del Programa 21 se hace un llamamiento a las autoridades locales para que elaboren una Agenda Local 21. El principio de responsabilidad compartida y colaboración es básico para la implantación de estrategias de Desarrollo Sostenible a nivel local, por lo que se insta a las autoridades locales a la búsqueda de consenso y a iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones cívicas, empresariales e industriales locales y empresas privadas para aprobar la Agenda Local 21.
FUNDAMENTO
El fundamento teórico del proceso de Agenda Local 21 es el principio de la sostenibilidad local, por lo que persigue integrar una justicia social, una economía sostenible y un entorno y capital natural duradero para lograr un equilibrio sostenible que se traduzca en una mejora de la calidad de vida. Por tanto, la sostenibilidad local es el resultado del equilibrio entre sostenibilidad ambiental, sostenibilidad económica y sostenibilidad social.
Sostenibilidad ambiental en tanto que dependemos de las funciones de nuestro entorno, que provee de recursos, asimila residuos y desechos y proporciona servicios ambientales (agua, clima, aire depurado, alimentos, fijación de CO2, esparcimiento, etc), y necesitamos que estas funciones continúen.
El sistema económico actual se fundamenta en la apropiación y explotación del capital natural, por lo que éste se convierte en el factor limitante del desarrollo económico. La sostenibilidad económica aboga por un desarrollo económico sostenible, es decir, un desarrollo basado en el conocimiento de la capacidad de carga del entorno para no superarla y permitir la recuperación y regeneración del sistema natural ante las presiones externas, así como en la optimización del uso de los recursos de manera que permita el desarrollo económico y se obtenga el mismo o incluso un mayor beneficio con menor consumo de recursos. De esta manera, se internalizan los costes ambientales en la economía municipal, beneficiándose de ello la ciudadanía en general.
Sostenibilidad social persigue, en relación con los anteriores, la satisfacción plena de las necesidades de la generación presente garantizando que las generaciones futuras puedan satisfacer las suyas. Para conseguir la sostenibilidad social la formación e información de todos los ciudadanos es imprescindible, de manera que todos participemos, de manera más o menos activa, en el proyecto de Agenda Local 21, siendo una participación bien fundamentada, basada en el conocimiento y concienciación de la ciudadanía. Ésta debe verse y sentirse implicada.
AGENDA 21 COMO INSTRUMENTO
La Agenda Local 21 se convertiría en el instrumento que permitiría la evolución del municipio hacia un equilibrio que debe ser en cada momento el óptimo, por lo que no se busca un equilibrio estático sino dinámico que permita y persiga la mejora continua de la calidad de vida, que los propios ciudadanos quiera, en cada momento; por lo tanto como instrumento, debe ser versátil, para poder afrontar los retos que se produzcan en cada momento.
La Agenda Local 21 es la herramienta o instrumento más ampliamente difundido y aceptado por parte de las autoridades locales para abordar los graves problemas ambientales desde el enfoque de “pensar globalmente y actuar localmente", dado que, sin perder de vista el objetivo global de la protección del medio, es a nivel local donde se pueden tomar decisiones más prácticas y, además, más participativas. La Agenda Local 21 pretende poner en marcha un Plan de Acción para conseguir aplicar el desarrollo sostenible a su entorno humano, ya que las ciudades constituyen uno de los mayores focos de insostenibilidad del planeta y la actuación en ellas es un tema prioritario, considerando que los actores pertinentes para la actuación en la ciudad son las autoridades locales y los ciudadanos.
El aumento de conocimientos y experiencias en la aparición de Agendas Local 21 deja ver las dificultades y ventajas del proceso de elaboración y de su desarrollo y utilización como instrumentos de participación en la mejora de la gestión ambiental de las Administraciones Locales.
EVOLUCIÓN DE LOS TRATADOS
A partir de la Conferencia de Estocolmo, celebrada en 1972, y de la Cumbre de Río de 1992, se han establecido, sobre todo en el ámbito europeo, una serie de tratados, que afectan y desarrollan las políticas de las Agendas Locales 21.
CARACTERÍSTICAS DE LA AGENDA LOCAL 21
La Agenda Local 21 es un proyecto del municipio y para el municipio. Es importante destacar el papel de los Ayuntamientos, como órganos gestores, que serán los encargados de impulsar la implantación de una estrategia municipal y ciudadana como base para la definición y desarrollo práctico del Plan de Acción Local.
Primera vez que a nivel mundial se manifiesta la preocupación por la problemática ambiental global en la Conferencia Mundial y con el informe del Club de Roma "Los límites del crecimiento". Fruto de la Conferencia de Estocolmo surge la Declaración de Estocolmo.
La Declaración de Estocolmo(1972), aprobada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano, que, por vez primera, introdujo en la agenda política internacional la dimensión ambiental como condicionadora y limitadora del modelo tradicional de crecimiento económico y del uso de los recursos naturales.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano se celebró en Estocolmo, en junio de 1972, bajo la presidencia del ministro de Agricultura sueco, Ingemund Bengtsson, y con la participación de 1.200 delegados que representaban a 110 países. La secretaría general de la Conferencia estuvo a cargo del antiguo director general de la Agencia Canadiense para el desarrollo Internacional, Maurice Strong, uno de los principales promotores del encuentro. Los debates de la Conferencia de Estocolmo fueron precedidos por la publicación de un informe oficioso elaborado por más de un centenar de científicos de todo el mundo, y de cuya redacción final se responsabilizaron René Dubos y Barbara Ward. Denominado Una sola Tierra: El cuidado y conservación de un pequeño planeta, se publicó en diez lenguas y fue puesto a disposición de todos los delegados, por iniciativa de la secretaría general de la Conferencia.
Las deliberaciones de la Conferencia se desarrollaron en tres comités:
1) sobre las necesidades sociales y culturales de planificar la protección ambiental;
2) sobre los recursos naturales;
3) sobre los medios a emplear internacionalmente para luchar contra la contaminación. La Conferencia aprobó una declaración final de 26 principios y 103 recomendaciones, con una proclamación inicial de lo que podría llamarse una visión ecológica del mundo, sintetizada en siete grandes principios.
Aceptación en la conferencia de una visión ecológica del mundo...
El mayor logro de la Conferencia fue que todos los participantes aceptaran una visión ecológica del mundo, en la que se reconocía, entre otras cosas, que "... el hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea..., con una acción sobre el mismo que se ha acrecentado gracias a la rápida aceleración de la ciencia y de la tecnología..., hasta el punto que los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para su bienestar". Fijándose de manera más concreta en las consecuencias sobre amplias zonas del mundo de las actividades de los países industrializados, se constata que "...vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja". A pesar de los criterios opuestos en materia de control de la población, todos los participantes a la Conferencia suscribieron que "...el crecimiento natural de la población plantea continuadamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas". El reconocimiento del carácter mundial de la problemática ecológica supuso que, además de las acciones a nivel individual y nacional, se insistiera asimismo en la necesidad "...de una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas por las organizaciones internacionales, en interés de todos".
Recomendaciones ecológicas acordadas en la conferencia...
Entre las recomendaciones acordadas, de carácter estrictamente ecológico, cabe destacar las siguientes: preservación de muestras representativas de los ecosistemas naturales en los denominados "bancos genéticos"; protección de especies en peligro, especialmente los grandes cetáceos oceánicos; mantenimiento y mejora de la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables; planificación de los asentamientos humanos, aplicando principios urbanísticos que respeten el entorno; evitar la contaminación a todos los niveles, estableciendo las listas de los contaminantes más peligrosos, así como la de aquellos cuya influencia puede ser más irreversible a largo plazo; creación de un Programa mundial sobre el Medio Ambiente, patrocinado por las Naciones Unidas y destinado a asegurar, al nivel internacional, la protección del entorno.
Constatación de las diferencias de criterios en la declaración final...
En otros capítulos, las recomendaciones de la Conferencia tradujeron fielmente la disparidad de criterios existente entre los delegados. Así, por ejemplo, la Declaración final incluyó gran número de reivindicaciones de los países económicamente subdesarrollados acerca de la segregación racial, la opresión colonial, la necesaria estabilidad de los precios de las materias primas, el derecho soberano a la explotación de los recursos naturales, la importancia del desarrollo acelerado y las necesarias transferencias financieras y de tecnología para solucionar los problemas ambientales nacidos del propio subdesarrollo.
Las diferencias en el seno de la Conferencia, enfocaron el interés hacia las reuniones alternativas que se celebraron en el mismo entorno...
Las inevitables contradicciones existentes en el seno de la Conferencia de Estocolmo enfocaron y dieron mayor interés a las distintas reuniones ecologistas que se celebraron en Suecia aprovechando la convocatoria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano y que intentaron ofrecer auténticas alternativas al callejón sin salida en donde se debatían los representantes del ecologismo oficial. Durante los mismos días de la Conferencia, y en la propia ciudad de Estocolmo, el biólogo estadounidense Barry Commoner convocó un foro sobre el entorno, durante el cual se expusieron sugestivas alternativas a la sociedad industrial, preconizando una civilización ecológica respetuosa de los ritmos de la naturaleza y utilizando tecnologías suaves. Otra conferencia alternativa fue la de la Asociación Dai-Dong, celebrada a pocos kilómetros de Estocolmo, y en la que se buscó la definición filosófica del ecologismo, así como su traducción concreta en géneros de vida.
La "Declaración de Estocolmo " permanece como referencia obligada en el estudio de la problemática de la ecología humana...
A pesar de todas sus limitaciones, la Declaración de Estocolmo, como fue conocido periodísticamente el texto elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, constituye un importante documento de referencia obligada por todos aquellos que se interesan acerca de la problemática de la ecología humana. Partiendo de un criterio puramente ecológico, es posible que los textos preparatorios tuvieran mayor rigor científico y que la Declaración final incluyera cierto número de contrasentidos, al preconizar simultáneamente medidas de reducción de la contaminación ambiental y el desarrollo acelerado del proceso industrial en los países del Tercer Mundo, a pesar de ser la civilización industrial, precisamente, el gran causante de la contaminación y del agotamiento de los recursos naturales. La constatación de estos contrasentidos no invalida, sin embargo, la tesis defendida por los representantes de los países económicamente más pobres, de que la peor de las contaminaciones es la pobreza y que la protección ambiental exige hacer partícipes a todos los miembros de la familia humana del que se empezaba a denominar "principio de la calidad de vida".
"Nuestro Futuro Común", documento publicado en 1982 y más conocido como "Informe Brundtland", elaborado por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, creada por las Naciones Unidas y presidida por Gro Brundtland, la primer ministro de Noruega. El informe Brundtland consolida una visión crítica del modelo de desarrollo adoptado por los países industrializados e imitado por las naciones en desarrollo, destacando la incompatibilidad entre los modelos de producción y consumo vigentes en los primeros y el uso racional de los recursos naturales y la capacidad de soporte de los ecosistemas. Conceptúa como sostenible el modelo de desarrollo que "atiende a las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones atiendan a sus propias necesidades". A partir de su publicación El informe Brundtland se ha convertido en referencia mundial para la elaboración de estrategias y políticas de desarrollo ecocompatibles.
A invitación de Brasil, la ciudad de Río de Janeiro fue la sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUCED) también conocida como "Cumbre de la tierra", realizada del 3 al 14 de junio de 1992. La reunión se dio a conocer como Río-92, y en ella estuvieron presentes delegaciones nacionales de 175 países. Fue, además, la primera reunión internacional de magnitud realizada después del final de la Guerra Fría.
En la Cumbre de la Tierra se consensuó la definición de desarrollo sostenible que años atrás (1988) se había presentado en el Informe Brundlandt:
"Es el desarrollo que satisface las necesidades actuales
de las personas sin comprometer la capacidad
de las futuras generaciones para satisfacer las suyas."
cita del Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brundtland): Nuestro Futuro Común
(Oxford: Oxford University Press, 1987).

En la Conferencia de Río, a diferencia de lo que ocurrió en Estocolmo, la cooperación prevaleció sobre el conflicto. En este sentido, al abrir nuevos caminos para el diálogo multilateral, poniendo los intereses globales como su principal preocupación, el significado de la Cumbre de Río fue mucho más allá de los compromisos concretos asumidos, ya que puso de manifiesto las posibilidades de comprensión en un mundo libre de antagonismo ideológico.
Los compromisos específicos adoptados por la Conferencia Río-92 incluyen dos convenciones: una sobre Cambios Climáticos y otra sobre la Biodiversidad, y también una Declaración sobre Florestas. La Conferencia aprobó, igualmente, documentos de objetivos más amplios y de naturaleza más política: la Declaración de Río y la Agenda 21. Ambos endosan el concepto fundamental de desarrollo sostenible, que combina las aspiraciones compartidas por todos los países al progreso económico y material con la necesidad de una conciencia ecológica. Además de eso, por introducir un objetivo global de paz y de desarrollo social duraderos, la Río-92 constituyó una respuesta tardía a las gestiones de los países del Sur hechas desde la reunión de Estocolmo.
Las relaciones entre los países ricos y pobres han venido siendo conducidas, desde la Conferencia de Río, por un nuevo conjunto de principios innovadores, como los de "responsabilidades comunes, pero diferenciadas entre los países", de "el que contamina paga" y de "patrones sostenibles de producción y consumo". Además de eso, con la adopción de la Agenda 21, la Conferencia estableció, de cara al futuro, objetivos concretos de sostenibilidad en distintas áreas, explicando la necesidad de la búsqueda de recursos financieros nuevos y adicionales para la complementación a nivel global del desarrollo sostenible. La Conferencia de Río fue también audaz al permitir una gran participación de organizaciones no gubernamentales (ONG), que pasaron a desempeñar un papel fiscalizador y a presionar a los gobiernos para que cumplan la Agenda 21.
El término "desarrollo sostenible" se pone de moda en una época en la que la crisis ecológica, social y económica, se manifiesta cada vez de manera más exacerbada a todos los niveles, desde el global planetario hasta el regional o local. El desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente. Requiere la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de cambiar estructuras institucionales e influenciar conductas individuales. Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.
El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.
Se trata, en definitiva, de un replanteamiento del actual modelo de desarrollo, tradicionalmente basado en parámetros cuantitativos de crecimiento económico puro y duro, que no ha tenido en cuenta los efectos negativos (externalidades negativas) que nuestras actividades socioeconómicas tienen sobre el entorno natural, las sociedades contemporáneas, que se encuentran en cualquier parte del planeta, y las sociedades del futuro, las cuáles tienen el derecho a recibir un medio ambiente en condiciones tales que puedan ejercer sus propias opciones de vida. Se trata de integrar las esferas de lo ambiental, lo económico y lo social, tradicionalmente separadas e incluso entendidas como incompatibles.
Las ciudades son hoy el principal lugar de producción, consumo y creatividad, pero también son la fuente de la mayor parte de los daños ambientales y donde éstos se manifiestan con mayor virulencia. Estos problemas se deben a características propias de lo urbano y por tanto muchas soluciones deben partir específicamente de la ciudad. La actividad en las ciudades repercute gravemente: Consumo de recursos físicos y su consecuente producción de residuos. |
En la Declaración de Río el desarrollo sostenible se percibe en una base tridimensional. Se trata de un nuevo modelo de desarrollo que incluye una dimensión económica, una social y una ambiental. Estos pilares constituyen la base ineludible del modelo de desarrollo futuro que debemos impulsar.
El Desarrollo sostenible plantea 5 ideas principales:
El desarrollo tiene una dimensión económica, social y ambiental y solo será sostenible si se logra el equilibrio entre los distintos factores que influyen en la calidad de vida.
Avanzar hacia pautas más sostenibles exige atender al carácter de la sostenibilidad como proceso.
El avance hacia la sostenibilidad es un cambio positivo. Las estrategias significan un cambio positivo para las oportunidades de empleo y de bienestar de la ciudadanía.
El desarrollo sostenible representa una clara oportunidad estratégica a largo plazo asumiendo que puede entrañar algunos costes de ajuste a corto plazo.
El compromiso institucional y el consenso social son piezas clave en el proceso de avance hacia la sostenibilidad.
En esta cumbre 175 estados aprueban impulsar políticas de desarrollo de planes de acción local a favor de la sostenibilidad adoptando así la "Agenda 21" (o Programa 21) como plan de acción global hacia el Desarrollo Sostenible. El Capítulo 28 de la Agenda 21, titulado "Iniciativas de las Autoridades Locales en apoyo a la Agenda 21" declara:
[...] Las autoridades locales... en su carácter de autoridad más cercana al pueblo, desempeñan una función importantísima en la educación y movilización del público en pro del desarrollo sostenible
[...] Para 1996, la mayoría de autoridades locales de cada país deberían haber llevado a cabo un proceso de consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un consenso sobre una "Agenda Local 21" para su comunidad.
En este contexto, el Programa 21, o Agenda 21 , reconoce el papel fundamental que los sistemas urbanos deben cumplir en el desarrollo de este tipo de políticas, ya que la ciudad es un núcleo muy cercano a los conflictos ambientales, económicos y sociales, pero es también fuente de creatividad y de impulso a la búsqueda de soluciones; es la unidad más pequeña en la que los problemas pueden ser resueltos de manera integrada. La actividad urbana, las acciones más cotidianas, individuales o colectivas, de los ciudadanos (como ir al supermercado o coger el coche), tienen impactos tangibles; desde la disminución de la calidad urbana, en lo local, hasta la extensión de una enorme huella ecológica a nivel global (agotamiento de recursos naturales, desaparición de ecosistemas, contaminación, pobreza, hambre, etc.). Por otra parte, la ciudad tiene organizaciones de desarrollo de políticas, cercanas a la comunidad, que es, en primera instancia, quien debe comprender las consecuencias de las diferentes opciones de desarrollo por las que cada día opta y que es, igualmente, la que tiene la capacidad de "pensar globalmente y actuar localmente". Sin la participación ciudadana el desarrollo de políticas de sostenibilidad no será jamás eficaz, pues éstas requieren de una máxima implicación individual y colectiva.
A partir de este acuerdo se desarrollan políticas y programas que llevan a miles de autoridades locales en todo el mundo a implicarse en procesos de Agenda Local 21. Cabe destacar el liderazgo europeo y en especial la Campaña Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles que agrupa a más de 1200 autoridades locales que trabajan por el desarrollo sostenible de sus municipios.
Los documentos aprobados fruto de la Conferencia de Río de Janeiro son los siguientes:
Declaración de Río para el Medio Ambiente y el Desarrollo,
Convenio sobre la Diversidad Biológica,
Convenio sobre el Cambio Climático.
Casi coetáneamente a la Conferencia de Río se estuvo redactando el "V Programa Comunitario de política y actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible" que fue aprobado por la Comisión Europea el 18 de marzo de 1992 y ratificado por el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros a finales de 1992.
Por este paralelismo temporal de ambos eventos, aunque desde la perspectiva de la Unión Europea, en el Programa Comunitario, se plantean ideas y formas de actuación muy similares para solucionar los problemas ambientales y llegar en un futuro hacia un desarrollo sostenible.
La principal novedad de este V Programa Europeo respecto a los anteriores es el reconocimiento de que los objetivos medioambientales afectan directamente al modelo de desarrollo social y económico que había planteado hasta entonces la Unión y, como consecuencia, la proposición de un nuevo modelo orientado hacia un desarrollo sostenible.
En este nuevo modelo se plantea la integración del medio ambiente en la configuración y aplicación de las políticas y estrategias sectoriales que mueven la U.E, afectando a entornos tan importantes como la industria, la energía, el transporte, las actividades agrarias y el turismo.
El objetivo del quinto programa de actuación en materia de medio ambiente es transformar el modelo de crecimiento de la Comunidad, a fin de fomentar el desarrollo sostenible.
La Unión Europea definía su "V Programa de Actuación Medioambiental (1992-2000)", como "un giro de 180 grados" sobre los programas anteriores. Ello, porque "no podemos esperar […] y no podemos equivocarnos". Sin embargo, en la revisión del Programa se reconoce que, a pesar de haberse realizado progresos en diversos ámbitos, queda mucho por hacer si se quiere avanzar por el camino que conduce al desarrollo sostenible. El sistema económico actual se comporta como si los recursos y la capacidad de asimilación de los residuos fueran ilimitados.
El quinto programa propugna la adopción de un nuevo enfoque en materia de política ambiental comunitaria, basado en los siguientes principios:
1. | adopción de un enfoque global y constructivo, dirigido a los distintos agentes y actividades relacionados con los recursos naturales o los que afectan al medio ambiente, |
2. | voluntad de invertir las tendencias y prácticas que perjudican al medio ambiente de las generaciones actuales y futuras, |
3. | favorecer los cambios de comportamiento social, mediante un compromiso entre todos los interesados (autoridades públicas, ciudadanos, consumidores, empresas, etc.), |
4. | establecimiento de un reparto de responsabilidades, |
5. | utilización de nuevos instrumentos medioambientales. |
En cumplimiento del principio de subsidiaridad, la Comunidad ha limitado su actuación a los siguientes ámbitos prioritarios:
1. | gestión duradera de los recursos naturales: suelos, aguas, zonas naturales y costeras |
2. | lucha integrada contra la contaminación y actuación preventiva en materia de residuos |
3. | reducción del consumo de energía procedente de fuentes no renovables |
4. | mejora de la gestión de la movilidad, mediante el desarrollo de modos de transporte eficaces y limpios |
5. | elaboración de un conjunto coherente de medidas para mejorar la calidad del medio urbano |
6. | mejora de la salud y la seguridad, principalmente en lo relativo a la gestión de los riesgos industriales, la seguridad nuclear y la radioprotección. |
El programa destaca la importancia de centrar la actuación comunitaria en determinados ámbitos:
La política comunitaria en materia de medio ambiente ha estado centrada durante mucho tiempo en la solución de problemas existentes dentro de la Comunidad. Sin embargo, los Estados miembros han cobrado rápidamente conciencia del carácter global de la problemática de la contaminación y de la necesidad de realizar una actuación concertada en el ámbito regional e internacional. En el apartado 1 de su artículo 130 R, el Tratado de la Unión Europea establece como objetivo el fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del medio ambiente.
Cuatro son los problemas medioambientales que deben ser objeto de una actuación de ámbito internacional:
1. | el cambio climático, |
2. | la disminución de la capa de ozono, |
3. | la reducción de la diversidad biológica |
4. | y la deforestación. |
La cooperación puede ser tanto multilateral, a través de las distintas instituciones internacionales (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, Consejo de Europa), como bilateral, en el marco de la ayuda a los países en vías de desarrollo y de la lucha contra la contaminación transfronteriza.
El quinto programa previó la adopción de un conjunto más extenso y diversificado de medios de actuación:
1. | Legislación: fijación de niveles mínimos de protección, ejecución de acuerdos internacionales y establecimiento de normativas desde una perspectiva de mercado interior. |
2. | Instrumentos económicos: incentivos para que productores y consumidores protejan el medio ambiente y hagan uso de los recursos naturales de una manera responsable (medidas económicas, fiscales, responsabilidad civil); objetivo de ajuste de los precios para que los productos y servicios respetuosos del medio ambiente no resulten penalizados en términos de costes. |
3. | Instrumentos horizontales de apoyo: mejora de la información y las estadísticas ambientales (necesidad de nomenclaturas, normas, criterios y métodos comparables), promoción de la investigación científica y del desarrollo tecnológico, mejora de la ordenación territorial, de la información al público (desarrollo de bases de datos) y de la formación profesional. |
4. | Mecanismos de ayuda financiera: programa LIFE, Fondos Estructurales, Fondo de Cohesión, préstamos del BEI. |
La Carta de Aalborg fue aprobada por los participantes en la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, celebrada en Aalborg (Dinamarca) entre los días 24 y 27 de mayo de 1994, bajo el patrocinio conjunto de la Comisión Europea y la Ciudad de Aalborg, y organizada por el Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI).
Partiendo de los principios establecidos en el Programa 21, la Carta de Aalborg pretende integrar los principios de Sostenibilidad y Justicia Social en todas las políticas (económica, social, agrícola, sanitaria...) y a todos los niveles, destacándose el ámbito local mediante procesos de gestión que establecen los propios municipios europeos. Los firmantes de la Carta se comprometen a participar en un Plan de Acción a largo plazo hacia la Sostenibilidad (Agenda 21).
La Carta contiene tres partes: la primera es una Declaración de Consenso, la segunda es sobre la Campaña de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad y la tercera trata sobre la Participacion en las iniciativas locales del Programa 21(Planes de Accion Local en favor de la Sostenibilidad)
La Declaración de Consenso de la Carta de Aalborg contempla:
El papel de las ciudades europeas, donde se señala que las ciudades tienen un papel determinante en el proceso de cambio de los modos de vida, del consumo y de las pautas de distribución del espacio.
Noción y principios de sostenibilidad, que resalta la estrecha conexión de la justicia social con la sostenibilidad económica y la equidad, y de éstas con la sostenibilidad ambiental.
Estrategias locales hacia la sostenibilidad, donde se reconoce la necesidad de hallar unas vías propias hacia la sostenibilidad, en base a las peculiaridades de cada ciudad, mediante la integración del principio de sostenibilidad en todas las políticas.
La sostenibilidad como proceso creativo local en busca del equilibrio, que incide en extender tal equilibrio a todos los ámbitos de toma de decisiones a escala local.
Justicia social para la sostenibilidad urbana, con la intención de integrar las necesidades sociales básicas de la población, y los programas de sanidad, empleo y vivienda, en la protección del medio ambiente.
Una ocupación de suelo sostenible, mediante eficaces políticas de ordenación del territorio que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todos los planes.
Una movilidad urbana sostenible, mejorando la accesibilidad y manteniendo el bienestar y los modos de vida urbanos, y reduciendo el transporte.
Responsabilidad del cambio climático mundial, mediante el empleo de fuentes de energía renovables.
Prevención de la intoxicación de los ecosistemas, frenando y previniendo la contaminación de las fuentes de sustancias tóxicas y peligrosas.
La autogestión a nivel local como condición necesaria, a través de poder y financiación.
El protagonismo de los ciudadanos y la participación de la comunidad, en la concepción de los planes locales de apoyo al Programa 21.
Instrumentos de la gestión urbana orientada hacia la sostenibilidad, creando nuevos sistemas de contabilidad ambiental y basando las decisiones y controles ambientales en indicadores de sostenibilidad de los sistemas urbanos.
Participación en las Iniciativas Locales del Programa 21: Planes de Acción Local en favor de la Sostenibilidad.
Se estableció que con la firma de la Carta de Aalborg y la participación en la campaña, las ciudades y villas se comprometían a tratar de llegar a un consenso en el seno de sus comunidades sobre un Programa 21 de alcance local antes de finales de 1996, (dando de este modo respuesta al mandato establecido en el capítulo 28 del Programa 21 aprobado en la cumbre de Río de junio de 1992), y contribuyendo también a aplicar el Quinto Programa de Acción de la Unión Europea en materia de Medio Ambiente, "Hacia un Desarrollo Sostenible" entonces vigente.
Además, las iniciativas locales de apoyo al Programa 21 se deben llevar a cabo sobre la base de la primera parte de la Carta, y las etapas del Plan de Acción son las siguientes:
Reconocer los métodos de planificación y los mecanismos financieros existentes, así como otros planes y programas.
Localizar sistemáticamente los problemas y sus causas mediante consultas públicas.
Clasificar las tareas por orden de prioridad, para tratar los problemas detectados.
Crear un modelo de comunidad sostenible mediante un proceso participativo que incluya a todos los sectores de la comunidad.
Considerar y evaluar las opciones estratégicas alternativas.
Establecer un plan de acción local a largo plazo en favor de un desarrollo sostenible que incluya objetivos mensurables.
Programar la aplicación del Plan, incluida la preparación de un calendario y una declaración del reparto de responsabilidades entre los participantes.
Establecer sistemas y procedimientos para supervisar y notificar la aplicación del Plan.
La Carta de Aalborg ha sido firmada por muchos municipios y otros entes locales de toda Europa.
Para más información clika aquí:
En su evaluación del V Programa (1998), el Consejo de la U. E. señala que la política ambiental llevada a cabo ha logrado alcanzar algunos avances concretos, como ríos más limpios y una mejora de la calidad del aire. Pero, también subraya que los progresos han sido insuficientes en relación con una serie de problemas significativos, siendo causa de honda preocupación las tendencias previstas en lo que se refiere, entre otras cosas, a las fuentes difusas de contaminación (muchas pequeñas emisiones, en especial, en las aguas subterráneas, el suelo y las zonas costeras), el aumento de la producción de residuos y los problemas concomitantes de su eliminación, el continuo crecimiento del consumo de recursos naturales, la dispersión de sustancias peligrosas y los riesgos para la salud humana que conlleva, la degradación de los suelos, el calentamiento del planeta y la pérdida de biodiversidad.
Además, el Consejo muestra su preocupación por la probabilidad de que muchos de estos problemas medioambientales persistan o se agraven durante la próxima década, debido en gran parte a las preocupantes tendencias de las pautas de consumo y de producción, a menos que se adopten nuevas medidas para anular los efectos negativos de esas tendencias. Por ello, considera urgente la necesidad de integrar los requisitos de protección del medio ambiente en otras políticas (señalando específicamente a la agricultura, transporte, energía, mercado interior, desarrollo, industria y pesca). También observa la necesidad de mejorar la aplicación y consolidación de la legislación comunitaria relativa al medio ambiente y expresa su preocupación por los insuficientes progresos comunitarios en la ampliación de la gama de instrumentos, especialmente en el terreno económico y en lo que respecta, por ejemplo, a la ausencia de una pronta decisión sobre un marco adecuado para los impuestos sobre la energía.
La Estrategia Europea recoge los siguientes objetivos y metas a largo plazo:
Necesidad de actuar en una amplia gama de políticas.
Todas las políticas comunitarias deberán contribuir, en la medida de lo posible, a los objetivos estratégicos de la Unión Europea en materia de desarrollo sostenible.
Limitar el cambio climático e incrementar el uso de energías limpias.
Reducir las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero en una media del 1% anual de los niveles de 1990, hasta el año 2020.
Responder a las amenazas a la salud pública.
Gestión más responsable de los recursos naturales.
Mejorar el sistema de transporte y la ordenación territorial.
Para más información clikar en los siguientes dos enlaces: 1 y 2
En la Cumbre de Johannesburgo 2002, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002, - Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible – se reunieron miles de participantes, entre los que se incluyen jefes de Estado y de Gobierno, los delegados nacionales y los dirigentes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas y otros grupos principales con el objetivo de centrar la atención del mundo y la acción directa en la resolución de complicados retos, tales como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación de nuestros recursos naturales en un mundo en el que la población crece cada vez más, aumentando así la demanda de alimentos, agua, vivienda, saneamiento, energía, servicios sanitarios y seguridad económica.
En la Declaración Política, los representantes de los pueblos del mundo reafirmaron su compromiso a favor del desarrollo sostenible, asumiendo la responsabilidad de fortalecer, en todos los planos, sus tres pilares interdependientes. Se reconoció que el Desarrollo Sostenible exige un enfoque a largo plazo, y se adquirió el compromiso de "verificar regularmente los avances hacia nuestros objetivos y metas de desarrollo sostenible".
El Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre, complementaría los avances conseguidos desde la Conferencia de Río, y aceleraría el cumplimiento de importantes metas acordadas internacionalmente. Una cuestión destacable fue la necesidad de promover y seguir desarrollando metodologías normativas, estratégicas y de proyectos para la adopción de decisiones sobre el desarrollo sostenible en los planos local y nacional. Desde un punto de vista institucional, se instó a que los Estados comenzaran a aplicar Estrategias Nacionales de Desarrollo Sostenible para el año 2005; y también a que los Estados mejoraran el papel y la capacidad de las autoridades locales tanto en la ejecución del Programa 21 como en el fortalecimiento de los programas de aplicación local de ese Programa.
Para más información clikar aquí.
La Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad o Carta de Aalborg fue aprobada por los participantes en la Conferencia europea sobre ciudades sostenibles celebrada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de mayo de 1994. En ella los municipios firmantes reconocen el papel protagonista y la responsabilidad que las entidades locales tienen en el objetivo de avanzar hacia un desarrollo sostenible.
La IV Conferencia de Ciudades y Pueblos Sostenibles, se celebró en Aalborg, Dinamarca, entre el 9 y el 11 de junio de 2004, diez años después de la ratificación en la misma ciudad de la Carta de Ciudades y Pueblos Sostenibles, la Carta de Aalborg. En esta ocasión más de 1000 cargos electobs, expertos técnicos, ONGs, y representantes locales de más de 45 países se dieron cita en la Conferencia Aalorg+10, en la que nacieron los Compromisos de Aalborg.
La Agenda Local 21 tiene como finalidad los siguientes objetivos:
Conocimiento de la realidad municipal, tras el estudio de las variables ambientales, sociales y económicas que la integran, para conocer los problemas reales y asegurar el éxito de la gestión municipal.
La mejora de la gestión municipal ambiental, económica y social, tras la aplicación de las recomendaciones derivadas del análisis del Diagnóstico integral del municipio.
Definición del modelo de futuro más adecuado para el municipio y sus habitantes: representantes políticos, personal técnico municipal, agentes implicados y ciudadanía en general.
Consecución práctica de dicho modelo de futuro a través de la definición, implantación y puesta en marcha de los Programas de Actuación que conforman el Plan de Acción Local o Plan Estructural Municipal. Mejora continua de la gestión municipal y, por tanto, de la calidad de vida en el municipio.
Al ser las autoridades locales las promotoras del proceso de Agenda Local 21, se pueden destacar los siguientes elementos positivos:
Mediante la firma de la carta de Aalborg las autoridades locales se comprometen a luchar por alcanzar la sostenibilidad local.
Las políticas sectoriales deberán adoptar una perspectiva más global cuyo objetivo común sea la sostenibilidad.
Tras el diagnóstico municipal, que permite conocer las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades del municipio, se definirán unas líneas de actuación concretas y específicas para el municipio.
Es positivo disponer de mecanismos que permitan el intercambio de experiencias e información entre municipios de manera que se consiga el mayor éxito y beneficio del proceso de Agenda Local 21.
El proceso de implantación de la Agenda Local 21 requiere la participación de políticos, técnicos y demás miembros de autoridades y organismos locales, y de colectivos sociales y económicos.
La participación activa de la ciudadanía y su implicación en el proceso, mediante diferentes sistemas de comunicación, supone un gran esfuerzo fundamental y esencial por parte de las autoridades locales, esfuerzo que se ve recompensado por una mayor calidad de los resultados y una mayor garantía de los mismos.
En base a la Segunda Conferencia Europea y según se señala en el Plan de Actuación de Lisboa:
“Se realizarán consultas y colaboraciones con los diferentes sectores de la comunidad para crear sinergias a través de la cooperación", la Agenda Local 21 es un proyecto municipal que cuenta con el valor añadido que genera la participación de los agentes económicos, sociales y la ciudadanía del municipio.
La participación ciudadana presenta las siguientes ventajas:
Incorporación de la opinión ciudadana en la elaboración del diagnóstico municipal y en la definición de las líneas estratégicas de actuación, permitiendo tener una visión de la realidad del municipio nueva, práctica y enriquecedora: empresas, familias, expertos, medios de comunicación, técnicos, políticos, organizaciones cívicas, empresariales e industriales locales...
Participación del público en la definición del “Municipio del futuro", lo que requiere una reflexión, formación y sensibilización, así como adquirir responsabilidades y compromisos de acción futura.
Motivación en la ejecución de las Propuestas de Actuación concretas y en el posterior seguimiento y control de los resultados obtenidos.
En general, la participación ciudadana en los procesos políticos de decisión es un elemento de mejora, legitimación y garantía de las actuaciones públicas.
Proceso abierto y creativo local: el carácter abierto del proceso y su creatividad
Aunque existe una metodología básica de cumplimiento generalizado de la Agenda Local 21, en función de la realidad municipal, cada municipio define el grado de implicación de la participación ciudadana y de sus necesidades y recursos técnicos, operativos y financieros; en definitiva, su propia estrategia.
Algunos aspectos esenciales en el proceso de elaboración de la Agenda Local 21 de un municipio son:
Además de los aspectos anteriores, hay que tener en cuenta que cuanto más creativo e imaginativo sea el proceso (sobre todo en lo referente a las propuestas de actuación, participación ciudadana...), mayores beneficios generará la implantación de la Agenda 21 en el municipio.
El fin último de la Agenda Local 21es “la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos del municipio, de tal modo que se integren los siguientes aspectos: la supervivencia y respeto por el entorno (Sostenibilidad Ambiental), la necesidad de equidad o justicia social (Sostenibilidad Social) y el equilibrio económico (Sostenilbidad Económica)".
Beneficios para el municipio
Los beneficios para el municipio que se desprenden de la implantación y desarrollo de la Agenda Local 21 en un municipio, se pueden clasificar en:
a) Co-responsabilidad:
El municipio, a través del Pleno Municipal, asume la necesidad de un desarrollo local equilibrado e integrado en beneficio de las generaciones presentes y futuras. Con la firma de la Carta de Aalborg, el municipio asume su responsabilidad y se compromete formalmente a trabajar en beneficio de la Sostenilibidad Local y, por tanto, hacia la Sostenibilidad Global.
La Agenda Local 21 ofrece la oportunidad de desarrollar un enfoque que integre gestión ambiental, económica y social. La participación ciudadana en el proceso fortalece la democracia, legitima el proceso y garantiza su éxito, lo cual implica un beneficio a largo plazo tanto local como global.
La Agenda Local 21 promueve también reformas institucionales, ya que mediante la Agenda Local 21 las autoridades locales mejoran su capacidad de administrarse a sí mismos y a las localidades que representan.
b) Beneficios estratégicos:
La implantación de la Agenda Local 21 comienza con el estudio de la realidad del municipio desde un enfoque integrador tanto de variables (sociales, económicas, naturales) como de participantes (políticos, técnicos, agentes económicos y sociales implicados, y la ciudadanía en general).
A través de la implantación del Plan de Acción Local, el municipio puede desarrollar una visión de futuro del mismo, de acuerdo a los criterios de Sostenibilidad Local, que desemboca en una mejora de la calidad de vida, posibilidad de acceso preferente a líneas de financiación europeas, prestigio y reconocimiento internacional...
c) Beneficios operativos:
La contextualización de las políticas municipales en un Plan Integrado (Plan de Acción Local), implica dotar a la gestión municipal de unos objetivos y estrategias comunes. La participación ciudadana en el proceso de elaboración del plan de Acción Local permite una mayor dinamicidad en su ejecución.
d) Alcance Social:
La Agenda Local 21 permite destacar la importancia de las autoridades locales en su proceso de implantación y desarrollo, así como, el personal técnico municipal, los agentes económicos y sociales implicados y a la ciudadanía en general.
Una herramienta para fomentar la participación y el debate social consiste garantizar el acceso a la información ciudadana, con lo que se consigue enriquecer la gestión municipal.
La incorporación de la participación ciudadana en el proceso de Agenda Local 21 permite conocer:
Cuáles son los principales problemas ambientales detectados por los ciudadanos, y las principales causas de los mismos;
Las necesidades e intereses de la población y enriquecerse con sus aportaciones, información imprescindible a la hora de proponer acciones que requieran la colaboración de todos;
Los hábitos de consumo y conducta ambiental de los ciudadanos.
La opinión de los ciudadanos sobre la gestión local y recomendaciones para la mejora de la gestión municipal hacia la sostenibilidad local.
En general, mediante los instrumentos de participación ciudadana se consigue una mayor sensibilización, información y corresponsabilización de los ciudadanos, al tiempo que se mejora la imagen pública de la autoridad local.
La integración de la participación ciudadana aumenta las posibilidades de éxito de la consecución de los objetivos propuestos, ya que éstos requieren el soporte y la colaboración de todos los ciudadanos.
e) Imagen del municipio:
La implantación y desarrollo de la Agenda Local 21 en un municipio implica que la gestión municipal trata de adecuarse a los criterios de sostenibilidad en la configuración del modelo urbano y rural, en la gestión del suelo, dotación de servicios...
El objetivo final es conseguir un equilibrio con el entorno, a través de una economía local sostenible y de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
La Unión Europea ha desarrollado unas líneas de financiación preferente que apoyan la puesta en marcha de Programas de Actuación que están integrados en Agenda Local 21.
Todo esto reforzará la imagen del municipio, de cara al exterior como al interior, a hacer ver a sus habitantes de que viven en un municipio con un alto valor de calidad de vida del que incluso pueden presumir. Esto ayudará a la participación como a muchos beneficios secundarios derivados de una buena imagen municipal.
Alcance de la Agenda Local 21
La Agenda Local 21 tiene un alcance abierto. Cada municipio, en función de sus recursos y factores limitantes, definirá el ritmo de implantación de la Agenda Local 21, así como los aspectos de naturaleza ambiental, económica y social del municipio, que serán analizados, evaluados y sobre los que se establecerán actuaciones concretas. Estos aspectos quedan reflejados en la Carta de Aalborg: “Puesto que todas las ciudades son diferentes, debemos hallar nuestras propias vías hacia la sostenibilidad".
Una de las principales conclusiones de la Tercera Conferencia de Ciudades Europeas Sostenibles defiende que es recomendable que el municipio en su totalidad, como Sistema Integrado Local, sea analizado, por lo que, el alcance del proceso hacia la Sosteniblidad Local del municipio no se debe limitar únicamente al análisis de los aspectos ambientales, ya que esto dificultaría su integración y consideración en la política y gestión municipal.
En general, la Agenda Local 21 tiene un efecto positivo en lo que se refiere a la elaboración de un diagnóstico global de la ciudad como ecosistema y a la importancia de sectores como la movilidad, los espacios naturales o el metabolismo urbano.
FASE PREVIA
Como suele suceder en casi todos los proyectos que se llevan a cabo, las condiciones iniciales en que se fundamentan los mismos son esenciales y muchas veces determinantes para que desarrollen de forma óptima.
La iniciativa y desarrollo de una Agenda Local 21 debe ser impulsada y liderada por la autoridad local, aunque esté apoyado por otros organismos nacionales o regionales, quien debe asumir políticamente la necesidad de alcanzar la sostenibilidad local. Para ello, es la propia administración local la primera que tiene que estar convencida (en todos sus estamentos y departamentos) de la conveniencia, potencia, contenido técnico e implicaciones de este instrumento de gestión. Por ello, un debate interno y un proceso de información y formación, si se cree oportuno, en todos los estamentos de la administración local (dependiendo de su estructura), así como un intercambio de experiencias con otros municipios que ya estén trabajando en Agenda Local 21, se presenta como necesario y conveniente para lograr aunar esfuerzos en pro de una óptima coordinación.
La motivación, el liderazgo y el consenso entre todos los miembros de la autoridad local, y especialmente entre los representantes de los distintos partidos políticos, así como la incorporación de mecanismos de coordinación interinstitucional, son fundamentales para crear una base sólida en la que se asiente el proceso de Agenda Local 21.
De una forma paralela, se debe realizar la misma labor con una orientación motivadora con el resto de ciudadanos, en especial con los sectores sociales más importantes para la consecución de los objetivos de la Agenda Local 21. Dependiendo del contexto de los municipios, las vías de comunicación pueden variar y los sectores a los que se debe acudir, además de los ciudadanos en general, son diferentes en cada caso y se debe estudiar de forma particularizada para cada municipio.
El consenso entre todos los participantes en el proceso de Agenda Local 21 es fundamental, debido a que favorecerá la cohesión en el camino hacia un objetivo común, la sostenibilidad local, que se traduce en una mejora de la calidad de vida.
Una vez considerada y obtenida una aceptación general y positiva hacia la iniciativa de la implantación de la Agenda Local 21 del municipio, las autoridades locales han estar dispuestas a adherirse a los compromisos establecidos en la carta de Aalborg y Lisboa. Con ello, se ratifica el compromiso municipal de alcanzar la sostenibilidad local.
Las autoridades locales deberán redactar una declaración de principios en la que se regirá la corporación municipal. Estos principios, a pesar de ser generales, son muy importantes ya que sobre ellos se establecerán los objetivos y actuaciones que se desarrollarán en el futuro.
1.- DIAGNÓSTICO INTEGRAL
Para la implantación y desarrollo de una Agenda Local 21, y establecer un programa de actuaciones, hay que realizar un diagnóstico que estudie el estado del municipio, en cuanto a su realidad natural, social, económica, etc.
A través de este diagnóstico se observarán tanto las potencialidades y oportunidades, como sus limitaciones y amenazas. De esta forma se conocerá la realidad municipal desde una perspectiva integral, y se podrá disponer de la información necesaria para proponer en la siguiente fase cuáles son los objetivos que se deben conseguir, así como para conocer la gravedad de sus problemas, lo cual ayudará también, en fases posteriores, a la priorización de la consecución de los objetivos.
Los diagnósticos diseñados para las Agendas Local 21 son muy diferentes para cada caso, ya que depende mucho del contexto y características del municipio. Así que se debe diseñar y personalizar un diagnóstico diferente para cada municipio. Muchas veces no se tiene en cuenta la importancia vital de esta fase, que es una de las fases, que más tiempo conlleva, debido a que hay que reunir, procesar, analizar y evaluar mucha información del municipio, que muchas veces no va a estar disponible y que, por lo tanto, habrá que generar, lo que ralentiza el proceso. Una coordinación máxima entre los diferentes estamentos de la administración va a ser clave para que el diagnóstico tenga la calidad deseada.
La fase Diagnóstico, no sólo se realiza en la implantación de la Agenda Local 21, sino que se hace en sucesivos períodos, que se van a ir desarrollando, ya que se debe en todo momento “oscultar" el municipio y observar su estado y evolución (en esto contribuirá un papel importante el sistema de indicadores que se hablará en fases posteriores), así como incorporar en sucesivas fases otras variables que no fueron incorporadas en etapas iniciales.
A modo de ejemplo, dentro de esta fase de Diagnóstico Integral podemos incluir varias etapas:
1.1.- Estudio Integral del Municipio:
Como punto de partida, se puede realizar un proceso de recopilación de toda información sobre las variables que integran la unidad municipal, sean naturales, sociales o económicas, sobre la gestión y política municipales o sobre factores organizativos del municipio.
A partir de las personas que viven en el municipio, y del conocimiento de las funciones que realizan tanto en el ámbito público como privado se puede conocer las percepciones y necesidades respecto al medio ambiente local de los ciudadanos, y ratificar la información obtenida a partir del diagnóstico técnico u objetivo, de manera que el resultado del diagnóstico final no esté desvinculado de la realidad cotidiana. Además, permite completar el diagnóstico, en caso de que no se hayan contemplado en el mismo aspectos perceptibles por los ciudadanos en su día a día. Asimismo, permiten establecer un orden de prioridad en las acciones encaminadas a mejorar su calidad de vida.
Por tanto, esta fase permite cumplir dos objetivos: conocer el municipio objeto de implantación de la Agenda Local 21 para proporcionar el punto de partida para el desarrollo e implantación de la Agenda Local 21 y el inicio del Plan de Participación Ciudadana.
La búsqueda de las fuentes de información, para la elaboración de un documento que contenga los datos recopilados en relación a las variables y ámbitos de acción definidos, estará en relación con la naturaleza de la información necesaria. Estas fuentes de información pueden ser, tanto los técnicos de los diferentes Servicios Municipales como instrumentos de gestión urbana, tales como Plan General de Ordenación Urbana, Normas Subsidiarias, Estudios Específicos del Municipio, etc., sin olvidar la realización del trabajo de campo (entrevistas personales, lectura de informes y estudios...), en definitiva, la obtención de la información cualitativa y cuantitativa referida al municipio y en los formatos necesarios.
Un aspecto muy importante y definitivo en esta fase para una implantación adecuada de la Agenda Local 21 es la comprobación de la calidad de la información recopilada, así como su tratamiento y adecuación a la realidad. Un trato no adecuado de los datos obtenidos puede llevarnos a un equivocado diagnóstico del municipio, con la consiguiente no adecuación del Plan de Acción al municipio en cuestión.
El resultado de esta fase es la detección de la problemática ambiental, económica y social del municipio desde una percepción y visión ciudadana.
1.2.- Diagnóstico Ambiental del Municipio:
El objetivo de esta fase es la elaboración de un documento de Diagnóstico de naturaleza técnica, a partir del tratamiento de la información recopilada en la fase anterior, donde se muestre la situación actual del municipio, y obtener la problemática y las fortalezas o potencialidades del municipio. Para completar este documento, es importante también contar con las aportaciones de los ciudadanos, a partir de la creación de un Foro de Participación Ciudadana.
De esta fase se pueden obtener conclusiones importantes, sobre qué indicadores de estado es apropiado aplicar para la evaluación del estado ambiental del municipio, incidiendo más concretamente en aquellos aspectos o variables más problemáticas que se hayan detectado en el Diagnóstico realizado. Esta lista de indicadores será de gran utilidad en la creación de un Sistema de Indicadores en la fase posterior.
1.3.-Determinación de objetivos
A la luz de los resultados del diagnóstico realizado, y de haber detectado las necesidades del municipio, se deben determinar objetivos de sostenibilidad factibles y concretos (a ser posible cuantificables) que den solución o palien la situación actual insostenible del municipio.
Una vez determinados los objetivos se deben agrupar en varios grupos jerarquizados por su prioridad. La prioridad de los objetivos puede determinarse por diversos criterios, que deben establecerse según cada caso.
El siguiente paso es determinar para los diferentes objetivos o grupos de objetivos, distintas líneas estratégicas de actuación que ayuden más adelante a valorar (mediante un análisis de alternativas en el cual participe de forma organizada la ciudadanía) cual va a ser para cada caso la línea de actuación concreta que ayuden de una forma más óptima a la consecución de objetivos. A continuación se presenta un ejemplo que puede aclarar la finalidad y desarrollo de esta fase de determinación de objetivos.
Es conveniente que, en esta fase, se definan cuales van a ser los indicadores de sostenibilidad, de manera que, por un lado, permitan conocer cualquier variación de la realidad municipal, que es la base del resto del proceso y, por tanto, sea posible un reajuste y redefinición de objetivos, estrategias y acciones propuestas, y, por otro lado, permitan el seguimiento y conocimiento del grado de consecución de los objetivos de sostenibilidad propuestos. Todo ello facilitará la gestión municipal.
2.- PLAN DE ACCIÓN LOCAL
Este plan de acción consta de tres partes diferenciadas:
-Creación de un Programa de Actuaciones.
-Proceso de Información Pública.
-Implantación del Plan de Acción.
2.1.- Creación de un Programa de Actuaciones
El programa de actuaciones, debe desarrollar de forma específica, y como una primera aproximación, aquellas líneas estratégicas elegidas para la consecución de los objetivos determinados.
Para cada programa de actuación debe especificarse una serie de parámetros y conceptos, que se definen a continuación:
Actuación: denominar la actuación concreta a la que se refiere la línea estratégica.
Descripción: breve resumen que muestre la finalidad, objetivos y herramientas de dicha actuación.
Objetivos que cumple: determinación de cuáles de los objetivos expuestos en la fase anterior son los que se consigue cumplir con esta actuación.
Cuantificación del objetivo: valoración cuantitativa y/o cualitativa de la actuación.
Objetivos secundarios: son los objetivos que derivan de la ejecución de los objetivos principales.
Plazo de ejecución: establecimiento del período de tiempo en el que la actuación se va llevar a cabo.
Responsable: determinación de la persona responsable de la actuación.
Participantes: detalle de todas las personas implicadas en la definición y desarrollo de la actuación en cuestión.
Responsabilidades: establecimiento de las responsabilidades de cada miembro implicado en el desarrollo de la actuación, tanto de la persona última responsable como de cada uno de los participantes en el proceso.
Coste de la actuación: precisión del coste de la actuación y búsqueda de posibles fuentes de financiación.
Indicadores: definición de aquellos parámetros que permitan evaluar el grado de cumplimiento del objetivo propuesto.
Observaciones: Otros aspectos que se consideren importantes señalar y que no quedan establecidos en las anteriores categorías (por ejemplo, la normativa de referencia).
Los programas de actuaciones quedarán englobados en el Plan de Acción Local, que deberá ser aprobado inicialmente por el Pleno Municipal.
2.2.- Proceso de Información Ciudadana
Una vez desarrollado todo el programa de actuaciones, es conveniente, con la finalidad de que todo el proceso de las Agendas Locales 21sea realmente participativo, abrir un período de información ciudadana y de presentación de sugerencias y alegaciones, que permita el debate para conseguir un consenso y aprobación del programa de actuaciones, debido a que es el documento que va a vertebrar todo el proceso de la Agenda Local 21.
Este procedimiento, por sus características e implicaciones puede en algunos casos específicos no ser pertinente su puesta en marcha. Debido a que este proceso no es de obligado cumplimiento, aunque si es recomendable, se debe valorar la conveniencia o no de insertar este proceso la según el contexto social y político del municipio en ese momento.
De todas formas, no hay que olvidar que los procesos de información pública denotan un gobierno municipal abierto (a propuestas y modificaciones), más democrático, transparente y comprometido con la opinión de sus ciudadanos que al fin y al cabo son a los que sirven.
Tras este período de alegaciones, se evaluarán e incorporarán al Plan de Acción las alegaciones pertinentes y, posteriormente, se hará una aprobación definitiva del Plan de Acción Local.
2.3.- Implantación del Plan de Acción
Una vez aprobado de forma definitiva el Plan de Acción Local, y ratificado el compromiso de acción inmediata por parte de la autoridad local hacia la sostenibilidad local, el Plan de Acción Local se pone en funcionamiento.
Se ha querido destacar este punto, debido a que es frecuente, que muchos programas de actuaciones muy bien diseñados no salen adelante debido a que no se cuida especialmente la fase de implantación propia del programa. Ocurren fallos de coordinación, de no haber entendido las tareas específicas a realizar, los objetivos a alcanzar, los medios con los que contar, etc.
En esta fase se debe prestar mucha atención, en base a lo que se haya programado previamente, cuidar que cada tarea esté bien administrada, que todos los agentes implicados sepan perfectamente las acciones que deben desarrollar, que se cuente con los medios para llevarlo a cabo, que sepan con que otros agentes deben coordinarse, que conozcan perfectamente en que parte del proceso de las Agendas Local 21 están insertados, que conozcan los responsables de cada fase, etc. En definitiva se realiza una función de coordinación y de apoyo en el inicio del proceso de implantación, para que el paso del papel (declaración de principios, diagnóstico, programa de actuaciones, etc.) a la acción se haga de manera efectiva, y el tren de la Agenda Local 21 no descarrile en este punto. En esta fase de implantación participarán tanto el Foro de Participación iudadana como el público en general.
3.- FASE DE SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN
En esta fase podemos distinguir tres etapas:
3.1.- Creación de un Sistema de Indicadores
La creación de un sistema de indicadores tiene como finalidad:
a) La obtención de datos específicos que permitan el seguimiento del estado ambiental del municipio así como el grado de éxito del plan de acción que se haya implantado.
b) Favorecer la obtención de información de manera rápida y eficaz.
c) Determinar el grado de implicación de los agentes en el Plan de Acción.
d) Ayudar en la gestión municipal y en la toma de decisiones políticas.
e) Obtener una visión integral de los intereses predominantes en el municipio.
Un sistema de indicadores consta principalmente de una lista de indicadores.
Se debe elaborar una lista de indicadores adecuada que sean capaces de medir, con el menor número de indicadores, tanto el estado ambiental del municipio como el cumplimiento o no de los objetivos marcados en el plan de acción del municipio.
La lista de indicadores de estado del municipio, se pueden obtener como conclusión de los resultados del diagnóstico integral realizado. En dicho diagnóstico, se sacan conclusiones, sobre que aspectos son los más preocupantes en el municipio y, por tanto, cuales son los aspectos que merecen una mayor vigilancia. También se deben incluir indicadores que midan el estado de variables, muchas de ellas ambientales, esenciales para la calidad de vida de los ciudadanos, aunque las condiciones de estas variables sean las óptimas, pero que por su importancia merecen una vigilancia constante, éstas variables pueden ser, por ejemplo, la calidad del agua, la calidad del medio atmosférico, etc.
A la lista de indicadores de estado, anteriormente señalados, se le debe adicionar los indicadores derivados de la implantación del Plan de Acción Local, que permiten evaluar el éxito de las actuaciones concretas. Muchos de estos indicadores coincidirán con los anteriores, por lo que al final debe conformarse una lista final de indicadores unificados.
Para lograr los objetivos del sistema de indicadores, éstos deben presentar una serie de características:
-Exactos, inequívocos y específicos.
-Comprensibles y fáciles de interpretar.
-Accesibles y sencillos de obtener.
-Sensibles a los cambios.
-Válidos, verificables y reproducibles.
-Útiles para proporcionar una visión rápida de la situación integral de la realidad municipal.
Sistema de funcionamiento.
El sistema de funcionamiento debe desarrollar, por lo menos, los siguientes aspectos:
¿Cómo se efectúa la medición?
¿Con qué aparatos?
¿En qué condiciones de medición?
¿Con qué metodología?
¿Quién es el responsable de que la medición se efectúe. (persona física, equipo técnico, organismo, etc.)?
¿Con qué temporalidad se efectúan las mediciones?
3.2.- Plan de Seguimiento
El plan de seguimiento consiste básicamente en la asignación de responsabilidades en la vigilancia de la consecución de las actividades y tareas programadas en el plan de acción local, así como en la vigilancia de la evolución de los indicadores, para cada caso, que miden tanto el grado de éxito de la consecución de esas actuaciones como el estado de una variable en concreto (por ejemplo, calidad de agua, calidad atmosférica, empleo, etc.).
3.3.- Proceso de Evaluación
Este proceso consiste en evaluar el grado de éxito en la consecución de objetivos y detectar la tendencia de la gestión del municipio hacia la sostenibilidad local, así como evaluar el grado de compromiso y de implicación de todos los participantes en el proceso de Agenda Local 21, tanto miembros de las autoridades locales como la ciudadanía en general.
Un proceso de evaluación tradicional suele consistir básicamente en la valoración del balance entre los objetivos propuestos y los resultados obtenidos, de tal forma que se compruebe el grado de satisfacción de las expectativas creadas, bajo unos criterios determinados de valoración.
En el proceso de Agenda Local 21, además de que este balance se efectúe, no es lo más esencial de esta fase. Debido a que la Agenda Local 21, como se ha reiterado varias veces a lo largo de este documento, pretende tener un claro sentido de continuidad, lo más importante de este proceso es la detección y mayor concreción de los problemas del municipio y de los fallos o desajustes, del proceso implantado. De esta forma se consiguen dos objetivos fundamentales (alimentación y optimización):
Conocer de forma más profunda los problemas reales del municipio, en base a los estudios, datos obtenidos, comunicación más estrecha entre los diferentes sectores sociales implicados, etc., que ha proporcionado la implantación de una Agenda Local 21. Esta concreción y sobretodo la calidad de esta información, que viene dada del propio proceso de implantación, es fundamental para sacar conclusiones de cara al proceso de retroalimentación que se deberá hacer finalmente y que asegura la continuidad y la garantía del papel de las Agendas Locales 21 como un instrumento de gestión local y autónomo eficaz, en definitiva.
Concretar mucho mejor aquellos aspectos del propio proceso de implantación de las Agendas 21 Local, que permita una optimización del mismo. Estos aspectos se verán con mejor detalle en la fase de retroalimentación de este mismo documento.
Los procesos de evaluación y la metodología a seguir dentro del mismo pueden ser diversos (existen métodos tanto cuantitativos, como cualitativos o mixtos), y deben diseñarse de forma individual en cada caso, pero siempre irán en función de los siguientes aspectos:
-El tipo de programación que se haya diseñado.
-Los recursos materiales y humanos que disponga el municipio.
-El diseño previo de los indicadores ambientales o municipales establecidos.
-Proceso de retroalimentación
La retroalimentación es una fase clave, en cuanto a que cierra el ciclo del procedimiento de la implantación de las Agendas Local 21, pero no con un carácter terminal del proceso (las Agendas Locales 21 no se implantan y mueren al final del proceso), sino todo lo contrario, dado el sentido de continuidad (debe servir como una herramienta de trabajo en la gestión del municipio). Es decir, esta fase pretende volver a iniciar el proceso de la Agenda Local 21 con el enriquecimiento y la alimentación de los resultados, experiencias, éxitos y fracasos, objetivos cumplidos y no cumplidos, incorporación de nuevas circunstancias, políticas, sectores sociales, etc., que ayuden a madurar y desarrollar un instrumento como es la Agenda Local 21.
El hecho de tomar conciencia real de esta fase, normalmente desdeñada, y dedicarla el espacio y tiempo que se merece, es garantía del compromiso que adquiere el municipio con su gestión, y de la continuidad y éxito de la Agenda Local 21 del municipio.
ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN ESTA FASE
Debe constar como una fase propia dentro de la programación de actividades, con un período establecido, y un/os responsable/s asignados.
Aunque el proceso de retroalimentación es más evidente e importante al final de todo el procedimiento de implantación de una Agenda Local 21, como en este documento se expone, se debe realizar en todos los niveles y por todos los responsables.
Cuanto mayor sea la comunicación y relación entre los actores y sobretodo responsables, de las diferentes fases, mejor funcionará y mejor se ajustará el proceso de las Agendas 21 Local, a las perturbaciones o incidencias que se produzcan.
Esta fase, no sólo alimenta a unas partes concretas del proceso, sino a todos los niveles, aunque a la larga, la experiencia demuestra que frecuentemente son unas concretas las más susceptibles de recibir esta alimentación que otras. A pesar de ello, no se debe desechar ninguna posibilidad, por lo menos de entrada.
Por último y a modo de conclusión el proceso de retroalimentación tiene como finalidad importante, dar el carácter de continuidad que se le debe aplicar a las Agendas Local 21. Como cualquier otra herramienta, la Agenda Local 21, debe irse modelando y perfeccionándose con el uso y la experiencia, ante la imposibilidad de implantar una Agenda Local 21perfectamente adecuada para el municipio, desde el inicio.
Por tanto la retroalimentación se puede realizar a distintos niveles:
a) Fase Previa de Compromiso: La implantación de una Agenda Local 21, sobre todo en sus primeros años de vida, suele llevar a cambiar, modificar y matizar algunos principios, objetivos generales, que se introdujeron inicialmente, así como a introducir nuevos aspectos que quedaron al margen en su comienzo. A medida que se desarrolla un Agenda 21, los principios suelen concretarse cada vez más y se suelen ir incluyendo nuevos aspectos que el contexto ambiental, sociopolítico y cultural lo va exigiendo en cada momento.
b) Fase Diagnóstico Integral: todo el proceso de implantación de una Agenda Local 21, suele evidenciar, sobre todo a la hora de llevar a cabo las actuaciones, deficiencias en el estudio de muchos aspectos del medio, que no fueron consideradas suficientemente, y que se demuestran necesarias a la hora de programar y llevar a cabo actuaciones concretas.
c) Fase Determinación de Objetivos: esta fase, es una de las fases que más van a ir cambiando, sobretodo si la Agenda Local 21 se está implantando con éxito. La definición y priorización de objetivos, así como la identificación y determinación de las posibles estrategias para llevarlas a cabo, debe ir perfeccionándose, concretándose, además de la introducción de nuevos objetivos, retos y estrategias que demuestran la confianza del municipio en la Agenda Local 21, como instrumento de gestión autónomo.
d) Fase de Acción Local: esta fase es sin duda la fase que más cambios y aportaciones va a recibir del proceso de retroalimentación, debido por un lado a las modificaciones que vayan surgiendo de la alimentación de fases precedentes, así como de los aspectos propios de la fase de acción local, en cuanto a su programación, la participación, la asignación de tareas, el nombramiento de responsables, el establecimientos de plazos y objetivos cuantificados, etc. Todos estos aspectos deberían ir tendiendo hacia la concreción, la optimización y el ajuste de los objetivos a las posibilidades reales del municipio (al principio se suele ser muy optimista), sin perder la ambición y ganas de lograr objetivos importantes.
e) Fase de Seguimiento y Evaluación: a medida que se adquiere experiencia en el proceso de Agenda Local 21 se mejora en la implantación de las acciones contenidas en el plan de acción local y también se va ajustando mucho más todo el sistema de indicadores que constituye el plan de seguimiento.
Organización y Estructura de la Agenda Local 21
Dado que el proceso de Agenda Local 21 engloba a todo el municipio y necesita de la planificación y coordinación adecuadas, es conveniente organizar una estructura específica para su desarrollo e implantación. Es importante que toda estructura tenga, al menos, la representación de cuatro grupos funcionales:
a) Comisión Política: constituida por los delegados del gobierno y el alcalde del municipio en cuestión. Es la encargada de que se cumplan los objetivos de la Agenda Local 21.
b) Comité Ejecutivo: constituido por los responsables de dirigir y coordinar la actuación de todos los grupos que están implicados en el desarrollo del proyecto.
c) Equipo Técnico: formado por los técnicos del Ayuntamiento, Entidades Locales y personas expertas, que por sus conocimientos y experiencias en la materia propondrán y llevarán a cabo los estudios y análisis necesarios para realizar el estudio medioambiental, emitir el diagnóstico de municipio y proponer las estrategias y planes de acción oportunos para desarrollar la Agenda Local 21.
d) Foros de Participación Ciudadana: constituidos por las Asociaciones, Empresarios, Grupos Sociales y Ciudadanos. Es, a través de los foros, donde los ciudadanos participan de manera directa y activa en el proceso de planeamiento, desarrollo y ejecución de la Agenda Local 21.
Existen distintos tipos de indicadores, europeos, a nivel de la CAPV, comunes de cada municipio, etc.
Los principios que deben respetar los indicadores para que sean de utilidad son los siguientes:
El sistema de indicadores ambientales de la CAPV se estructura en torno a cuatro categorías de indicadores:
Indicadores básicos
Se establecen sobre la base del modelo causal, comprendiendo tanto el estado de los medios como de las presiones, impactos, fuerzas motrices y respuestas dadas por los diversos agentes. Estos indicadores sirven de base para la elaboración del Estado del Medio Ambiente en la CAPV que, tal y como señala la Ley General de Protección del Medio Ambiente del País Vasco, se debe realizar cada 3 años.
A partir de los indicadores básicos se selecciona un número reducido de indicadores que proporciona las tendencias globales de los objetivos ambientales prioritarios establecidos. Además, estos indicadores relacionan de forma agregada las interrelaciones existentes entre el crecimiento económico y el medio ambiente. Con ellos se elabora un informe anual que señala de forma sencilla y rápida la evolución ambiental del País Vasco.
Indicadores de integración
Miden el nivel de incorporación de la variable medioambiental en las distintas políticas públicas y su adecuación a los objetivos de sostenibilidad.
Indicadores de sostenibilidad
Reflejan cómo avanza la sociedad vasca de manera integral, es decir, desde las dimensiones económica, social y ambiental.
Para más información sobre indicadores:
http://www.ingurumena.net/Castellano/Sostlocal/indicadores/indice.htm
A lo largo de todo el proceso de Agenda Local 21 es imprescindible promover actuaciones que favorezcan la participación ciudadana abriendo canales de información, comunica